A aquella que yo entregué mi amor,

Hoy me recompensa con frustración.

Venganza, traición y amor,

Tranquila, que tu pasión

No se apodera de mi ser.

Sentada estás en una plaza,

Mirando hacia el horizonte,

El más frío atardecer,

Y un sol que se va desvaneciendo,

Para así darle paso a la luna.

Quien logró arrancar en mí aquella fuerte pasión,

Hoy me destroza en mil pedazos el corazón.

Se embarca de un simple bufón,

Y me aplasta un sol de decepción

Haciendo desaparecer toda pasión.

Sigues intentando olvidar

Aquella noche en la arena,

Donde nos olvidamos del reloj,

Y tus labios eran tan deliciosos

Como la mas dulce miel.

Pensando en este momento estás,

Al mirar aquellas flores,

En aquella rosa que alguna vez te di,

Y en este momento se marchita,

Al sentir toda mi frustración.

Es tal el eco del dolor,

Es tan vacío tu interior,

Me arrastra y nubla la razón.

Quizás merezcas mi perdón,
Pero este daño no desaparecerá jamás.